Ciencia en el mundo

Uno de cada dos pacientes hospitalizados con COVID-19 desarrolla secuelas

Madri+d
Rev. Manrique Vindas Segura
César A. Parral

Las complicaciones gneradas a partir del COVID-19 serán un reto importante en los próximos años, no solo para las personas, sino también para el sistema de salud pública y los servicios sociales.

La investigación reveló que las secuelas más frecuentes en pacientes hospitalizados por COVID-19 fueron en el riñón (una de cada cuatro personas), respiratorias (una de cada cinco) y sistémicas (uno de cada seis). También hubo complicaciones cardiovasculares en aproximadamente uno de cada ocho participantes, neurológicas y gastrointestinales o hepáticas.
 

Una de cada dos personas hospitalizadas con COVID-19 desarrolló al menos una complicación. Así lo refleja un estudio publicado en «The Lancet» realizado con más de 70.000 personas en 302 hospitales del Reino Unido que es el primero en evaluar sistemáticamente una serie de complicaciones hospitalarias y su asociación con la edad, el sexo y la etnia.

Los autores (as) dicen que es probable que estas complicaciones tengan importantes impactos a corto y largo plazo para los pacientes, la utilización de la atención médica, la preparación del sistema de atención médica y la sociedad,  en medio de la pandemia por COVID-19 en curso. También señalan que estas complicaciones son diferentes a los síntomas prolongados de COVID-19 en pacientes con que no fueron hospitalizados.

Los autores (as), coordinados por el profesor Calum Semple, de la Universidad de Liverpool (Reino Unido), afirman que las complicaciones para los pacientes ingresados con COVID-19 son altas, incluso en aquellas personas jóvenes previamente sanas.

También plantean que las complicaciones agudas se asocian con una reducida capacidad de autocuidado al momento del alta. Así, el 13% de los jóvenes de 19 a 29 años y el 17% de los de 30 a 39 años no pueden cuidarse a sí mismos una vez que reciben el alta del hospital.

El estudio analizó los casos de COVID-19 que se produjeron entre el 17 de enero y el 4 de agosto de 2020,  antes de que las vacunas estuvieran disponibles y  aún se conocían nuevas variantes del virus.

Sin embargo, los autores (as) señalan que sus hallazgos siguen siendo relevantes para disipar las sugerencias de que el COVID-19 no presenta ningún riesgo para los adultos jóvenes sanos, muchos de los cuales permanecen sin vacunar.

Los investigadores (as) advierten que los gobiernos deben tener en cuenta el riesgo de complicaciones para quienes sobreviven al COVID-19, además de la mortalidad, a la hora de tomar decisiones sobre el levantamiento de las restricciones, como acaba de hacer el Reino Unido poniendo fin a cualquier tipo de restricción,  a pesar de tener una pandemia en auge.

De hecho, predicen que es probable que las complicaciones de COVID-19 supongan un reto importante, no solo para las personas, sino también para el sistema de salud pública y los servicios sociales en los próximos años.

En su opinión, es importante anticipar que se necesitarán grandes cantidades de recursos de atención médica y social para apoyar a quienes sobreviven al COVID-19.

«Este trabajo contradice las narrativas actuales de que el COVID-19 solo es peligroso para las personas con comorbilidades existentes y en ancianos», advierte Semple.

Estrategia de prevención a futuro

En su opinión, el debate en torno a «estas narrativas se ha vuelto cada vez más importante. La gravedad de la enfermedad en el momento de la admisión es un predictor de complicaciones, incluso en adultos jóvenes, por lo que la prevención de complicaciones requiere una estrategia de prevención primaria, es decir, la vacunación», subraya Semple.

Porque tal y como detalla Ewen Harrison, de la Universidad de Edimburgo, en el estudio se ha visto que pacientes hospitalizados con COVID-19 tenían a menudo complicaciones, incluso aquellos más jóvenes y sin problemas de salud preexistentes.

«Estas complicaciones podrían afectar a cualquier órgano, pero especialmente el riñón, el corazón y los pulmones», enumera. Así, continúa, «las personas con complicaciones tenían una peor salud al ser dados de alta del hospital, y algunos tendrán consecuencias a largo plazo».

La mayoría de las investigaciones sobre el impacto de COVID-19 en los pacientes se ha centrado en el número de muertes o en las secuelas más graves.

El nuevo estudio evaluó las complicaciones hospitalarias en adultos mayores de 19 con infección por SARS-CoV-2 confirmada o sospechada.

Los datos incluyeron la edad de los participantes, el sexo al nacer, las medidas de salud cuando estaban hospitalizados y las comorbilidades (como asma, enfermedad cardíaca crónica, enfermedad hematológica crónica, enfermedad renal crónica, enfermedad neurológica crónica, enfermedad pulmonar crónica, VIH / SIDA, cáncer, enfermedad hepática, obesidad, trastornos reumatológicos y tabaquismo).

Además, se compilaron datos sobre las complicaciones respiratorias, neurológicas, cardiovasculares, renales, gastrointestinales y sistémicas que experimentaron los participantes mientras estaban en el hospital.

Dichas complicaciones se evaluaron en múltiples momentos hasta el alta o, si el paciente no fue dado de alta, 28 días después de la hospitalización.

El estudio también investigó la capacidad de las personas pacientes para cuidarse a sí mismos cuando son dados de alta del hospital.

De los 73.197 pacientes, el 56% eran hombres, el 81% tenía un problema de salud subyacente, el 74% era de etnia blanca y la edad promedio de la cohorte era de 71 años. Casi uno de cada tres participantes (32%, 23.092 de 73.197) en el estudio falleció.

Los investigadores (as) vieron que las complicaciones se presentaron en el 50% de todos los participantes, incluido el 44% (21,784 de 50,105) de los participantes que sobrevivieron.

Las más frecuentes se produjeron en el riñón (una de cada cuatro personas), respiratorias (una de cada cinco) y sistémicas (uno de cada seis). También hubo, complicaciones cardiovasculares en aproximadamente uno de cada ocho participantes, neurológicas y gastrointestinales o hepáticas.

Específicamente, la lesión renal aguda, el probable síndrome de dificultad respiratoria aguda, la lesión hepática, la anemia y la arritmia cardíaca fueron las complicaciones más comunes.

A pesar de que la incidencia de complicaciones aumentaba con la edad, el 39% de las personas de 19 a 49 años tuvo alguna.

«Nuestra investigación ha analizo una amplia gama de complicaciones y ha descubierto que el daño a corto plazo en distintos órganos es extremadamente común en aquellos pacientes tratados en el hospital. Además, estas complicaciones fueron comunes en todos los grupos de edad, no solo en las personas mayores o en aquellos con condiciones de salud preexistentes», remarca Thomas Drake, coautor de la Universidad de Edimburgo

En un comentario vinculado, el profesor Bin Cao, Hospital de la Amistad China-Japón, China, (que no participó en el estudio) asegura que «el efecto sobre la salud pública del COVID-19 posaguda es sustancial,  considerando la gran cantidad de personas infectadas por el SARS-CoV-2 a nivel mundial».

Los autores (as) del estudio, publicado en «The Lancet», son coordinados por el profesor Calum Semple, de la Universidad de Liverpool del Reino Unido.