Ciencia en el mundo

EE.UU.

La interacción virtual nos hace menos creativos

SINC
Rev. Manrique Vindas Segura
Cesar A. Parral
29. 04. 22

Durante las videollamadas se producen menos ideas creativas que en persona, según un nuevo estudio, el cuál afirma sin embargo, que la calidad de las ideas se mantiene.

El trabajo creativo puede beneficiarse de las reuniones en persona, ya que las interacciones virtuales conllevarían un coste cognitivo. En cambio, otros tipos de colaboración pueden no verse afectados.
 

Fuente:
SINC

La razón es que la comunicación se centra en una pantalla, lo que reduce el enfoque cognitivo y la generación de ideas.

En cambio, otros trabajos colaborativos no se ven afectados, e incluso parece que salen beneficiados por las condiciones virtuales.

Durante la pandemia del COVID-19 millones de personas han tenido que trabajar desde casa de forma indefinida y acostumbrarse a colaborar virtualmente mediante tecnologías de videoconferencia.

Una vez que termine la crisis sanitaria, se estima que el 20 % de los días laborables en Estados Unidos de América (EE. UU.) se podrán realizar desde casa. Además, las principales empresas de diversos sectores −como Google o Amazon− han aumentado la flexibilidad de sus políticas de teletrabajo.

Sin embargo, aún se desconocen los efectos del abandono de las interacciones en persona y cómo esto puede afectar a la creatividad y la innovación.

Ahora una nueva investigación arroja luz sobre este asunto. El trabajo, publicado en la revista Nature, revela que durante las videollamadas se producen menos ideas creativas que de forma presencial.

Para llegar a estas conclusiones, Melanie Brucks, de la Escuela de Negocios de la Universidad de Columbia, y Jonathan Levav, de la Escuela de Negocios de la Universidad de Stanford, ambas en EE. UU., reclutaron a 1.490 personas en cinco países de una empresa de infraestructuras de telecomunicaciones: Europa, Oriente Medio y el sur de Asia.

Durante el experimento, los (as) participantes fueron emparejados (as) al azar, cara a cara o por videollamada, y se les pidió que crearan ideas de producto y que eligieran una para presentarla como futura innovación de producto para la empresa.

Los (as) autores (as) descubrieron que las parejas que realizaron el experimento en persona produjeron más ideas, y más creativas, en comparación con las parejas virtuales.

“Hay una diferencia de 2,5 ideas: los grupos presenciales generan unas 16 o 17, mientras que los virtuales producen entre 13 y 15”, indica Brucks.

Sin embargo, a la hora de seleccionar qué idea era la más creativa, los (as) investigadores (as) se toparon con algo curioso: los grupos virtuales no eran menos eficientes que los presenciales. Además, los datos preliminares apuntan a que las condiciones virtuales podrían ser incluso mejores en estos casos.

"Brainstorming" en videollamadas

Brucks y Levav descubrieron que estos resultados se debían a las diferencias en la naturaleza física de las interacciones por videollamada y en persona. Los datos obtenidos con tecnologías de seguimiento ocular revelaron que los grupos virtuales pasan más tiempo mirando directamente a su compañero (a), en lugar de mirar alrededor de la habitación.

“Cuando hablamos virtualmente, nuestro entorno compartido se limita a la pantalla. Pensamos que esto podría conducir a una mayor concentración, lo que debería perjudicar la generación de ideas porque, en realidad, somos más creativos (as) cuando estamos desconcentrados (as) y libres”, señala Brucks.

Las videollamadas centran la comunicación en una pantalla, lo que reduce el enfoque cognitivo −procesos mentales como la memoria, el pensamiento y la resolución de problemas, entre otros− y la generación de ideas creativas.

Sin embargo, como la evaluación crítica de las ideas creativas utiliza un proceso intelectual diferente, no se ve afectada por el menor enfoque cognitivo.

Los hallazgos sugieren que el trabajo creativo puede beneficiarse de las reuniones en persona, ya que las interacciones virtuales conllevarían un coste cognitivo. En cambio, otros tipos de colaboración pueden no verse afectados.

Por tanto, no es que las conversaciones presenciales o en línea sean siempre mejores o peores, sino que es posible que tengamos que ajustarnos en función de lo que queramos conseguir.

Por ejemplo, Brucks sugiere que se apague la cámara del ordenador durante los procesos de generación de ideas para así poder caminar y mirar alrededor, lo que nos ayudaría a ser más creativos.

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Referencia:

Brucks & Levav (2022) “Virtual communication curbs creative idea generation”. Nature

El estudio fue realizado por investigadores (as) de la Escuela de Negocios de la Universidad de Columbia y de la Escuela de Negocios de la Universidad de Stanford en EE.UU.

Fuente: G.I.