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Universidad de Costa Rica

Investigan efectos de ruidos urbanos en dos especies de aves neotropicales

Rebeca Malavassi Campos

Los doctores Luis Sandoval Vargas y Gilbert Barrantes Montero, investigadores de la Escuela de Biología de la Universidad de Costa Rica (UCR), desarrollaron un proyecto con el fin de analizar la ecología de la comunicación acústica de aves en ambientes urbanos.

Cuatro-ojos de jupa negra (Melozone leucotis) capturado como parte del estudio.

Fuente:
Dr. Luis Sandoval Vargas

En esta investigación estudió las especies Troglodytes aedon y Melozone leucotis (conocidos comúnmente como soterré cucarachero y cuatro-ojos de jupa negra respectivamente), y para desarrollar el proyecto, se comparó su actividad vocal en periodos de tiempo con diferentes niveles de ruido ambiental. 

Además, analizaron si las vocalizaciones en sitios ruidosos se transmitían mejor que las vocalizaciones producidas en sitios con menor cantidad de ruido, y compararon cómo cambian las características acústicas (plasticidad acústica), entre diferentes tipos de vocalizaciones de la misma especie debido al efecto del ruido ambiental.

Según el Dr.  Sandoval Vargas, “el desarrollo humano ha disminuido la extensión de los ambientes naturales en muchos sitios y los ha sustituido por ambientes urbanos. En algunos casos estos ambientes mantienen cierto grado de cobertura vegetal, que permite que algunas especies de aves puedan vivir y reproducirse dentro de estos sitios. 

"Sin embargo, los ambientes urbanos son sitios muy ruidosos, en comparación con los ambientes naturales. Este ruido ambiental puede afectar la comunicación acústica de las aves en zonas urbanas, y como consecuencia, el ruido hace que las aves modifiquen su comportamiento o características de las vocalizaciones para poder comunicarse.

“El estudio del efecto del ruido ambiental en la comunicación acústica de las aves se ha enfocado principalmente en aves de zonas templadas, como Norteamérica y Europa, donde las principales vocalizaciones de las aves son producidas por los machos (canto del macho) durante el periodo reproductivo. Pero en el trópico, las aves presentan una mayor cantidad de tipos de vocalizaciones. 

“Por lo tanto, este proyecto buscó entender cómo afecta el ruido la comunicación acústica en aves neotropicales desde diferentes aristas y campos de investigación”, agregó el investigador.

Red de niebla y parlante utilizado para capturar las aves y anillarlas para posterior identificación individual en el campo durante el año y entre años.

Fuente: Dr. Luis Sandoval Vargas

Hallazgos

Entre los principales hallazgos, se pudo comprobar que en sitios con mayor ruido urbano, el soterré cucarachero tiene cantos con menos sonidos diferentes, mientras que el cuatro-ojos de jupa negra produce cantos con frecuencias más altas del canto que usan para atraer hembras, porque debe llegar más lejos; sin embargo, no cambian las frecuencias de los duetos (canto producido por macho y hembra en conjunto y sincronizados), que usan para defender el territorio porque sus enemigos (otras parejas) están cerca.

Otro de los resultados que compartió el Dr. Sandoval,  fue la variabilidad en el territorio de cada una de las especies. El especialista explicó que “el soterré cucarachero que vive en sitios urbanos tiene territorios más pequeños de los que viven en zonas naturales; ya que en zonas urbanas hay más sitios para anidar y más alimento (insectos). Por el contrario, el cuatro-ojos de jupa negra, que vive en sitios urbanos, tiene territorios más grandes que los que viven en zonas naturales.

"Esto porque en zonas urbanas hay menos cobertura vegetal en el suelo; el cual necesitan para conseguir su alimento (semillas y pequeños insectos de tierra.", manifestó el investigador.

Además, gracias al desarrollo del proyecto, se determinó que con el mismo tipo de sonido, las aves comunican dos mensajes a sus receptores al variar únicamente la cantidad de veces que lo producen, o sus frecuencias. 

Según Dr. Luis Sandoval, los cuatro-ojos de jupa negra producen llamadas a una tasa alta (muchas veces por segundo) para indicar que hay peligro y eso hace que otras aves en su territorio se acerquen rápidamente para localizar ese peligro. 

Pero si las producen (las llamadas) a tasas bajas, es únicamente para comunicarse con la pareja y saber dónde están dentro del territorio. También producen duetos con frecuencias más bajas cuando están defendiendo el territorio de otras parejas, que cuando se acercan el uno al otro y se saludan.

Se espera que este proyecto ofrezca información relevante que pueda ser utilizada por investigadores (as) que trabajan con comunicación acústica de animales y ecología urbana, así como tomadores de decisiones en desarrollo urbano, guías de turismo y observadores de aves, entre otros.

Además, para el desarrollo de esta investigación, se contó con la colaboración de la Memorial University of Newfoundland de Canadá y del Instituto Politécnico Nacional de México. 

Adicionalmente, parte de los resultados de esta investigación, fue compartida en talleres de bioacústica que impartió Dr. Luis Sandoval en la Universidad Nacional de El Salvador en 2017, y en la Universidad de Antioquia, en Medellín, en 2019.