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Expertos europeos presentan nuevas tecnologías para prevenir desastres

César A. Parral

En el marco del proyecto LAMPRE, financiado por la Unión Europea, expertos de España, Italia e Inglaterra se reunieron con funcionarios e investigadores latinoamericanos y nacionales para compartir algunos de los resultados de sus investigaciones.

El taller “Aplicación de tecnologías de observación de la tierra para gestionar riesgos socio-naturales”, se realizó del 19 al 22 de enero del 2015 en el auditorio de la Unidad de Conocimiento Agroalimentario de la Universidad de Costa Rica (UCAGRO), y contó con la participación de 35 representantes de agencias de protección civil e instituciones nacionales relacionadas con desastres.

“La idea es que los usuarios entiendan bien estas metodologías y ver como aplicarlas a las problemáticas de sus respectivos países, en este caso en Costa Rica”, manifestó Javier Duro Calvo de la empresa Altamira Information de España.

Algunos de los temas abordados fueron las interacciones entre diferentes tipos de desastres naturales, deslizamientos, terremotos y deformaciones activas, técnicas de teledetección y sus aplicaciones, la tecnología radar para la medición de movimientos del suelo aplicada a deslizamientos y otras amenazas naturales y otros.

Tecnología InSAR

En el taller los participantes tuvieron la oportunidad de conocer los avances logrados con la aplicación de la tecnología InSAR, que utiliza imágenes satelitales de radar como complemento a las imágenes ópticas para estudiar diferentes fenómenos naturales.

Javier Duro Calvo, de la empresa Altamira lnformation de España, explicó que al estudiar superficies en Centroamérica se presenta el problema de que hay muchas nubes y esto es un impedimiento para obtener imágenes ópticas de calidad o que la cobertura sea uniforme en todas las zonas. La diferencia principal entre un satélite radar y uno óptico, es que el radar es un sensor activo y este último permite que las ondas atraviesen las nubes.

Desde un satélite el radar emite ondas hacia la tierra, estas ondas interaccionan con los elementos que hay sobre la superficie y dan un retorno hacia el satélite. Los satélites ópticos son sensores pasivos, lo que reciben es la señal de una fuente de energía, en este caso el sol, que refleja las diferentes tonalidades, ondas espectrales del sensor que las captura (una cámara).

Si en el medio hay nubes o lluvia, esta luz no puede volver hacia el satélite. El radar al ser activo con las señales de microondas, con longitudes de onda muy pequeñas, atraviesa los elementos, llega al suelo y recibe el reflejo de estas ondas.

Los dos sistemas tienen diferencias en cuanto a geometría. Una imagen óptica se abre e inmediatamente se pueden reconocer los diferentes elementos, en una imagen de radar la información es más compleja y debe ser interpretada.

La geometría de las imágenes también es diferente. En las imágenes ópticas más o menos los elementos se muestran como son, en las de radar se da un acercamiento hacia el sensor porque lo que se hace es medir distancias entre puntos del suelo y el sensor.

En caso de una erupción volcánica u otros fenómenos, el sistema de radar puede complementar las imágenes ópticas. Los sistemas ópticos solo se pueden usar durante el día; mientras que la tecnología radar se puede utilizar igual durante la noche que durante el día. Los sistemas de radar no solo atraviesan la lluvia o las nuves, sino que pueden penetrar el suelo. Otra ventaja es que se pueden colocar en satélites y aviones, e incluso actualmente ya se está haciendo en drones o aeronaves no tripuladas.

Según dijo el experto, actualmente hay diferentes tipos de sensores radares disponibles, e incluso los hay gratuitos, como es el caso del ERS ENVISAT y el Centinel-1. Únicamente hay que suscribirse y establecer el tipo de productos que se requieren.

Aplicaciones

La tecnología InSAR se puede aplicar en temas de reforestación para hacer mapas de cobertura boscosa, en caso de tala o incendios forestales, en agricultura para identificar tipos de cultivos o áreas cultivadas, en oceanografía para estudiar las olas, los vientos y la lluvia.

También, y este es uno de los usos más importantes para estudiar deslizamientos en laderas inestables, derrumbes y movimientos de tierra, ya sea como producto de un desastre o para otros fines.

A manera de ejemplo, el señor Duro presentó un pequeño estudio realizado con la tecnología de radar en los cerros de Escazú que permitió identificar las laderas inestables. A partir de esa información pueden realizarse estudios más específicos para prevenir eventuales deslizamientos del suelo.

La tecnología también puede resultar de gran utilidad para identificar zonas de inundaciones, crecimiento urbano, estudios sobre clima, contaminación por hidrocarburos, elevaciones del terreno, etc.

Los expertos europeos presentaron algunas de las nuevas   herramientas y programas informáticos desarrollados como parte del proyecto LAMPRE. Los participantes tuvieron la oportunidad de utilizarlos para analizar problemáticas locales.

Entre estas nuevas herramientas están el Modelo de impacto de deslizamientos en carreteras, el Inventario de deslizamientos del terreno provocados por un suceso, el Mapa y modelo de susceptibilidad de deslizamientos, Estadísticas de deslizamientos, el Inventario de deslizamientos del terreno y el Modelo de deformación de superficie 3 D.

Importancia del proyecto

El Dr. Javier Bonatti, investigador del Centro de Investigaciones en Ciencias Atómicas, Nucleares y Moleculares (CICANUM) y representante del la Universidad de Costa Rica en el proyecto, destacó la importancia de que nuestro país haya sido seleccionado entre otros países latinoamericanos para participar en el proyecto.

El investigador explicó que aparte de dar a conocer los resultados y productos del proyecto, se brindó capacitación a los participantes y se dieron a conocer las posibilidades de financiamiento para desarrollar nuevos proyectos de colaboración entre Europa y Latinoamérica.

Por su parte el señor Duro dijo que actualmente Europa está desarrollando tecnología puntera en deslizamientos de tierra y otras amenazas y seleccionaron a Costa Rica debido a las buenas relaciones que tienen con el Dr. Bonatti y la UCR y porque el país enfrenta diferentes clases de amenazas naturales para las cuales estas herramientas pueden ser importantes.

“Se escogió al país porque pensamos que lo que hacemos, estas herramientas, pueden ayudar a un buen entendimiento a los geólogos y geofísicos. Estas herramientas pueden complementar lo que ustedes hacen aquí para un mejor entendimiento de estos fenómenos”, agregó el experto.

PROYECTO LAMPRE

El proyecto LAMPRE (Modelado de derrumbes y herramientas para la preparación y evaluación de vulnerabilidad y gestión de la recuperación), tuvo una duración de dos años y medio y recibió €2.9 millones de euros de la Unión Europea. Su objetivo era desarrollar nuevas metodologías y herramientas para la detección de movimientos de tierra y generar mapas de riesgo. Concluirá con una presentación se realizará en Bélgica el próximo 25 de febrero.

Son parte del proyecto el Consiglio Nazionale delle Ricerche y la Universita Degli Studi Firenze, ambos de Italia, el Instituto Geológico y Minero de España, King College London, de Inglaterra, Altamira Information de España y la Universidad de Costa Rica. Para más información: http://www.lampre-project.eu/