Psicóloga de la UCR recibe Premio Cleto González Víquez

Manrique Vindas Segura

Poner en evidencia la psiquiatrización de la mujer en nuestro país a inicios del siglo pasado, le valió dos importantes reconocimientos a la Dra. Mercedes Flores González, investigadora del Centro de Investigaciones en Identidad y Cultura Latinoamericanas (CIICLA).

El Dr. Manuel Araya Incera, presidente de la Academia de Geografía e Historia de Costa Rica, entregó el reconocimiento a la Dra. Mercedes Flores González, investigadora del CIICLA.

Este año recibió el Premio Nacional Aquileo J. Echeverría 2013 en la rama de Historia y el Premio Cleto González Víquez 2013 de la Academia de Geografía e Historia de Costa Rica.

El primero le fue entregado el 28 de abril del 2014 en el Teatro Nacional y el segundo, el 12 de setiembre del 2014 en la sala Girasol de la Vicerrectoría de Investigación de la Universidad de Costa Rica (UCR).

Los reconocimientos se le otorgaron porque la investigadora y académica de la UCR plasmó los resultados de su investigación de casos en el Hospital Psiquiátrico Chapuí, en su libro “Locura y género en Costa Rica. 1910-1950”.

Prejuicios sociales

En su obra, la Dra. Flores deja patente como los prejuicios de la sociedad costarricense de la primera mitad del siglo XX, hicieron que muchos hombres, pero sobre todo mujeres,  fueran recluidas en el manicomio, no por causas de salud mental, sino de mentalidad de la época.

En ese tiempo la reacción de las mujeres ante fenómenos naturales como la menstruación,  la menopausia, la maternidad, el parto, la depresión posparto y la adolescencia, eran juzgados duramente como problemas mentales, por lo que se les confinaba en el sistema psiquiátrico costarricense.

Tras examinar cientos de expedientes de los historiales clínicos de pacientes ingresados al Asilo Chapuí entre 1910 y 1950 y estudiar los informes de la Junta de Caridad y la Junta de Protección Social de San José, la investigadora desnudó la cruda realidad.

Descubrió que en muchas ocasiones fueron los propios esposos, los padres o los médicos los que juzgaron como impropias o como un mal comportamiento la conducta de las pacientes, la cual achacaban a “la propia naturaleza de esas mujeres y su búsqueda del disfrute sexual, lo que demuestra el trato sexista e inhumano al que fueron sometidas esas pacientes”.

Agregó que su obra es un reflejo de los “procesos histórico-sociales y biográficos que se manifiestan en lo que podríamos llamar el malestar subjetivo, el cual el ámbito institucional denominó como locura.

Desde finales del siglo XIX hasta la primera mitad del siglo XX, coexistieron el desarrollo de lo que podríamos denominar ahora como el positivismo más orgánico y un conservadurismo político y religioso, los cuales calificaron al malestar subjetivo como transgresión social, o como disfuncionalidad, anomalía, insania, etc.

Por ello el primer nombre que tuvo, lo que hoy es el Hospital Nacional Psiquiátrico Manuel Antonio Chapuí, fue Hospicio Nacional de Insanos”.

Testimonio de la época

Lo que más la impactó y sedujo para realizar su indagación científica, afirma la investigadora, fue encontrar en esos expedientes médicos, “textos escritos por las personas que estuvieron ahí, manuscritos con su letra.

El haber encontrado epístolas, notitas, dibujitos, de los propios pacientes. Para mí eso fue la sorpresa más agradable”.

Para ella ese material que encontró en los archivos hospitalarios es fascinante, pues “es la parte que más ha fortalecido la investigación con lo que dicen la propias personas que estuvieron ahí, creo que eso ha sido importante para los lectores y las lectoras”, acotó la psicóloga.

Puntualizó que “en una historia clínica se conjugan un montón de disciplinas, lo cual fue el principal reto de la investigación,  porque ahí se ve el aspecto histórico-social, el aspecto de la subjetividad y la dimensión política.

Entonces la riqueza del material desborda la limitación de cualquier disciplina. Por lo que se debe hacer el esfuerzo de no cerrarse a una sola mirada, ya que el material es más rico que cualquier interpretación que uno pueda dar”.

Con esto coincidió el presidente de la Academia de Geografía e Historia, el Dr. Manuel Araya Incera, quien aseguró que “la obra recibió un reconocimiento de historia, aunque probablemente la autora no pensó en un inicio que iba  a escribir un estudio histórico, lo cual entonces le da el carácter de ser una obra de historia social, de historia de la psiquiatría en Costa Rica, de historia del género en nuestro país. Esto representa un mérito adicional”.

Por su parte, el Dr. Luis Fernando Jaén García, secretario de la junta directiva de la Academia de Geografía e Historial, al justificar el reconocimiento, dijo que “Flores González hace una lectura incisiva del drama humano en el asilo, mostrando que el mundo público y privado, la historia colectiva y la historia individual, están estrechamente entrelazadas.

Su trabajo evidencia que, como integrantes de la ciudadanía, no salimos incólumes de las prácticas de violencia colectiva y familiar, de las exclusiones, de las demandas impuestas a la feminidad y a la masculinidad, así como de las estigmatizaciones sociales”.

El libro “Locura y género en Costa Rica. 1910-1950”, es parte de la tesis para concluir su doctorado en Estudios de la Sociedad y la Cultura en la UCR. De acuerdo con la autora, “es la continuidad de una obra previa que había escrito titulada “La construcción cultural de la locura femenina en Costa Rica. 1890-1910, la cual abarcó los primeros 20 años de funcionamiento de la institución psiquiátrica.

En ese momento se emplearon  solamente  historias clínicas de mujeres. La idea con este segundo texto es dar continuidad al acercamiento de la historia de la psiquiatría en este país e incluir historias de hombres,  lo cual diversificó y amplió la lectura de  este valiosísimo material primario”  

La galardonada es docente del Posgrado de Psicología y realizó esta investigadora en el Centro de Investigación en Identidad y Cultura Latinoamericana de la UCR (CIICLA). El libro, doblemente galardonado, fue publicado por la Editorial de la UCR.

Al recibir el premio, manifestó la autora, que “es un reconocimiento personal, pero también me alegra que sea un reconocimiento para el trabajo de investigación y el trabajo editorial que se hace en la Universidad de Costa Rica”.

El Premio Cleto González Víquez ha sido entregado en 42 ocasiones desde el año 1960. VER PREMIOS


 TESTIMONIOS EXTRAÍDOS DE LOS HISTORIALES CLÍNICOS

Una mujer decide abandonar el hogar porque tiene siete años de ser violentamente agredida por el esposo de repente se fue y no volvió. Ese hecho es interpretado como locura. 

Un peón agrícola que había perdido sus terrenos en la época cuando se privatizaron y luego es contratado como peón, comienza a alucinar que los campos se están quemando y él se quedó sin nada.

Una hija soltera no quiere vivir con sus padres a principios del siglo XX, pero estos no quieren que ella no viva con ellos, entonces entra en una situación delirante y en una carta que le escribe a los padres les dice que “no han querido abrir los ojos a la luz de la verdad”.

Una madre le escribe a su hijo mayor, que había emigrado con sus hermanos y su padre a otro país, dejando a la madre recluida en el Hospital Psiquiátrico, “en estas fechas más que en otras, he deseado, sin conseguirlo, volar al lado de ustedes”.

Un hijo le escribe a su madre que vive en Guanacaste “venga a verme a San José y tráigame bizcochos”.

Una joven paciente de 19 años es ingresada al asilo por su madre debido a “mal comportamiento”.  En una de las anotaciones del expediente médico se dice que “su erotismo es exagerado”. 

Una adolescente de 18 años es llevada por el padre al asilo. Su médico anotó en el expediente que “después de ser un tanto coqueta, desde hace ocho días ha aumentado en coquetería y ahora no habla más que de su novio constantemente y se muestra desaforada por ir a donde él está”.