depresión”

En un intento por detener la propagación del virus, las autoridades locales prohibieron las reuniones masivas. “Ya no podíamos actuar”, dice Viana a SciDev.Net desde su casa en Morro Grande, en las afueras de São Paulo en Brasil.

Los empleos también escasearon. “Perder todas mis fuentes de ingresos desencadenó sentimientos de miedo y angustia, que luego evolucionaron a ansiedad y depresión”, dice Viana, de 31 años, y agrega que finalmente buscó ayuda y recibió medicamentos...