Académicos deben revisar modelos mentales sobre interfaz ciencia-sociedad

César A. Parral

Ante las percepciones creadas por las empresas de información comercial en amplios sectores de la sociedad costarricense en relación con las universidades públicas, las personas académicas deben asumir el reto de revisar los modelos mentales que determinan la interfaz ciencia-sociedad.

Adriana Guardado, estudiante de la Carrera de Administración de la Sede Regional Chorotega de la UNA (centro), participa junto a mujeres  de la zona en un taller para medir el rendimiento de la leche como parte de un proyecto para fortalecer la capacidad  de emprender de las personas productoras de leche de la región.

Así lo manifestó el Dr. Pável Bautista Solís, investigador y extensionista del Centro Meseoameriano de Desarrollo Sostenible del Trópico Seco (CEMEDE), de la Universidad Nacional (UNA), quien ofreció la charla inaugural del LI Mini Congreso del Centro de Investigaciones Geofísicas de la Universidad de Costa Rica (CIGEFI), realizado del 21 al 22 de noviembre del 2019 en la Ciudad de la Investigación.

El Dr. Bautista, de origen mexicano, y que actualmente labora en la Sede Regional Chorotega de la UNA cuenta con amplia experiencia en ganadería ambiental, agricultura ecológica, investigación de métodos mixtos y modelado participativo.

Previamente laboró en el Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (CATIE) en la gestión y el seguimiento de los procesos de desarrollo rural utilizando métodos mixtos (participativos, cualitativos y cuantitativos).

Aunque el Mini Congreso del CIGEFI usualmente aborda temas relacionados con ciencias básicas, el Dr. Batista elaboró su exposición tomando en cuenta los acontecimientos sociales y políticos que vive actualmente nuestro país y bajo la premisa de que las personas académicas deben estrechar los vínculos con la sociedad en la que realizan su labor.

“Esta es una oportunidad para hacer un llamado  a la comunidad académica universitaria, especialmente a las personas académicas de las universidades públicas, a repensar la estructura de nuestro trabajo, nuestras posiciones ante la sociedad, la forma en que comunicamos nuestros trabajo, entre otros aspectos que pueden influir en la valoración que tiene la sociedad sobre el aporte que realizan las instituciones de educación superior”, manifestó el Dr. Bautista.

En su exposición, denominada “Opciones para la facilitación del trabajo colaborativo con comunidades rurales: revisando la interfaz sociedad-ciencia para fortalecer los procesos de extensión universitaria”, el Dr. Bautista dijo es momento de ampliar la perspectiva sobre los modelos mentales que privan en el quehacer de las universidades públicas.

Explicó que la acción sustantiva en las instituciones de educación superior se divide tradicionalmente en docencia, investigación, extensión y producción. De cada uno de esos ámbitos derivan diferentes componentes que operan de manera relativamente independiente.

El académico define el modelo mental como el mecanismo cognitivo para representar el mundo real; en el caso de los académicos (as), la acción sustantiva universitaria.

“La visión personal entonces puede determinar las prioridades del accionar académico, el alcance y consecuentemente la percepción que la sociedad tiene de nuestra labor.

“Una primera visión atomizada, puede ser construida considerando cada una de las diferentes actividades de acción sustantiva de manera individual, desligándola de las otras tareas  y como objetivo último de nuestro quehacer profesional como académicos.

“Por ejemplo, si se considera a la investigación como la tarea más importante de nuestro quehacer, las personas académicas bajo este modelo priorizarán actividades relacionadas estrechamente con la investigación (…).

“Sin embargo, el contexto actual de nuestra sociedad cada vez demanda más apoyo, más información, más transparencia y más equidad, por lo que dedicar recursos nacionales exclusivamente a investigación resultará cada vez más difícil”, agregó el Dr. Bautista.

El experto propone como modelo mental sobre la acción sustantiva universitaria la combinación de al menos dos y hasta tres labores de acción sustantiva. Por ejemplo, investigación-docencia; o investigación-docencia-producción.

“Esto implica mayor complejidad, una oportunidad para poder cumplir con esa misión. La Experiencia de trabajo en cada una de las tareas de la acción sustantiva se convierte en una fortaleza para contribuir positivamente con otra actividad, generando retroalimentaciones positivas para nuestro trabajo.

De acuerdo con el académico, un marco formal para la evaluación de la acción sustantiva puede considerar al menos tres atributos: Credibilidad, relevancia y legitimidad.

En este marco surgen tres retos importantes: a.) claridad-complejidad, o la divergencia entre entregar mensajes claros y simples, versus la consideración adecuada de la incertidumbre, b.)velocidad-calidad, o evaluaciones complejas o la construcción de consenso y c.) perseguir fuertes demandas de política, u opciones de investigación basadas en la oferta que facilitan la identificación de retos emergentes e innovaciones.

Para el especialista, lo ideal operar en el marco de un modelo mental que integre las cuatro tareas de la acción sustantiva descritas.

Debe observarse en todo caso, que la integración es dinámica y que será potenciada eventualmente por las necesidades de cada tarea de la acción sustantiva.

La integración facilitará la flexibilidad que ha sido identificada como uno de los requisitos indispensables para generar conocimiento estratégico, es decir aquel que realmente puede ayudar a la humanidad en la búsqueda de la sostenibilidad.

Dr. Pável Bautista Solís, investigador y extensionista del Centro Meseoameriano de Desarrollo Sostenible del Trópico Seco (CEMEDE-UNA).

ELEMENTOS PARA UN NUEVO MODELO

MENTAL DE ACCIÓN SUSTANTIVA

  • La integración de las tareas de la acción sustantiva facilita el cumplimiento de la misión universitaria.
  • Reflexibilidad y flexibilidad son componentes esenciales de la acción sustantiva que potencian el conocimiento estratégico.
  • Las opciones de facilitación del desarrollo rural van más allá de la tecnología
  • Procesos integrados de investigación-acción permiten generar conocimiento y competencias locales para el desarrollo comunitario.
  • La articulación intra e inter universitaria transdisciplinaria facilita el abordaje de problemas complejos.